El 4 de marzo de 2009 Andrés inició su último viaje a las inmensidades del infinito. Quienes nos quedamos aquí no sabemos qué rumbo tomó –aunque lo imaginamos–, pero sí sabemos que está en algún lugar de la Patagonia. Las inmensidades que él tanto amó, lo cobijan ahora en su nueva “vida”. Las cumbres nevadas de la cordillera austral pareciera que gritan su nombre cuando soplan los vientos fríos del invierno. El cóndor aprovecha las corrientes de aire y nosotros, los simples mortales, imaginamos que Andrés utiliza sus alas para espiarnos desde las alturas.
Fuente: http://www.patrimonionatural.com/AJohnson.asp
Andrés Jonson es egresado de la Escuela de Guardaparques de la Administración de Parques Nacionales, quién dedicó la mayor parte de su vida a su labor como Agente de Conservación de la Fundación Vida Silvestre Argentina, inicialmente en las campañas para estudiar y proteger el recién descubierto macá tobiano (podiceps gallardoi), tanto en la Reserva de “Laguna de Los Escarchados” como en los lugares más escondidos de la estepa santacruceña.
También contribuyó en la selva misionera, como su lucha en favor del Parque Provincial “Uruguay”; el redescubrimiento para nuestra fauna del pato serrucho (mergus octosetaceus) y el relevamiento de las orquídeas de ese ecosistema que devino en un libro magnífico.
El 4 de marzo del 2009, el naturista Andrés Jonson, volvió a la Patagonia, a Chubut, para trabajar en la Reserva Privada de Vida Silvestre “San Pablo” en Península Valdés, hasta que lo sorprendió la enfermedad que lo alejó de sus amigos y rincones queridos para instalarlo, para siempre, en la memoria de los adoradores de la Naturaleza.
Antes de emprender el viaje homenaje que otorgaría a Santa Cruz el cerro Andrés Johnson, el andinista Peta Friedrich dijo: “la ascensión al Johnson será una peregrinación que mejorará la vida de cada uno de nosotros y de todas aquellas personas que lo hagan en el futuro.”
Desde el 20 de abril un cerro de la provincia lleva el nombre de Andrés Johnson, el naturalista que tantos años trabajó en Santa Cruz en tareas de protección, en especial en la vinculada al esquivo macá tobiano.
Colocaron una placa en ocasión de hacer cumbre en el monte situado en la estancia “El cóndor”, en las cercanías del lago San Martín. La ascensión fue liderada por Peta Friedrich y Sergio Vinas, escaladores del Fitz Roy en 1984 y en 2009, respectivamente.
Fuente: http://www.elperiodicoaustral.com
Yo nunca conocí en persona a Andrés, pero siento que lo conozco de toda la vida.


Q lindo post!
yo soy un amigo de andres de los años en que andres vivio en calafate y ahora que viviendo en misiones me vino la memoria su persona, sin imaginar que el ya estaba muerto asique me asosio al homenaje de una gran persona en donde estes ANDRES te mando un FUERTE ABRAZO …